Por Susy Bello Knoll [1]. Publicado en LWYR 23.04.2025
Cuando acepté la invitación de las profesoras Marie Malarie y Geraldine Goffaux no imaginé que mis clases en París serían una experiencia académica tan enriquecedora. Tuve el gusto de dictar tres clases en la Maestría de Derecho Internacional del Patrimonio Cultural (M2 DPC) de la Universidad París-Saclay[2] a un grupo de veinticuatro profesionales que trabajaron en la propuesta de alternativas de protección de distintos bienes culturales, incluidos algunos de América Latina.
Una de las mayores preocupaciones dentro del Derecho de la Moda es la de encontrar caminos que protejan las creaciones de los pueblos originarios de los abusos que se puedan producir en el marco de la industria. En la mayoría de los casos que se han planteado en diversas oportunidades se ha producido la copia de diseños ancestrales no sólo sin dar crédito a las comunidades que los han desarrollado a través del tiempo sino sin abonar derechos de propiedad intelectual y, en ciertas circunstancias, alterando el sentido del uso que conllevan los elementos en su lugar de origen. Algunos de ellos pueden considerarse, por parte de los pueblos, sagrados o religiosos, es decir, se les otorga un valor espiritual que se ve profanado y vulgarizado generando menoscabo en las tradiciones de un conjunto de individuos que, en definitiva, les dio fuerza y significado. En este sentido, Georg Simmel hablaba de espiritualidad objetivada.
Un grupo social que se sustenta en profundos y estrechos vínculos de unidad e historia en común se distingue de las demás comunidades justamente por una cultura que le es propia y esa manifestación colectiva produce una identidad distintiva que todos debemos respetar.
En el caso de los tartans escoceses, esa tela de lana fabricada con rayas verticales y horizontales en distintos colores que originariamente se teñía con plantas de la región, musgos y bayas, cada dibujo de ellos representa una familia y podemos encontrar miles de combinaciones. Es decir, miles de familias.
En Colombia, el sombrero paisa o antioqueño con su blanco inmaculado del cogojo de la palma es distintivo de los habitantes de la región.
Ambos son ejemplos de pertenencia e identidad.
La moda siempre manifiesta la aceptación social de creaciones que expresan gustos y valores temporales que generalmente enfatizan circunstancias vinculadas con una sociedad y por eso, Malcolm Barnard indicaba que la moda resulta un fenómeno cultural. La moda es una de las expresiones más directas de la cultura. Tengo para mí que, sin duda, los profesionales que se involucren, como mis alumnos franceses, en conocer la esencia de los objetos que contienen valores culturales que se desarrollan y se trasmiten por aprendizaje social y que resultan una manifestación colectiva, tendrán la oportunidad de ayudar a comprender a los actores del sector de la moda que siempre deben recurrir al derecho como herramienta para proteger el negocio pero, en particular, para resguardar los derechos fundamentales de los individuos. Y, dado que, uno de ellos es el derecho a gozar de la propia cultura, si la moda respeta el derecho, entonces, todos podremos reafirmar nuestra identidad individual gozando respetuosamente de la identidad colectiva de otras comunidades distintas de la propia.
En fin, Objetivo de Desarrollo Sostenible 16: Paz, Justicia e Instituciones Sólidas.
[1] Abogada y Contadora por la Universidad de Buenos Aires. Master en Derecho Empresario por la Universidad Austral. Doctora en Derecho por la Universidad deSalamanca. Premio Extraordinario de Doctorado 2011-2012. Cursando estudios post doctorales en dicha Universidad. Dirige la Línea de
Investigación No. 21 Derecho, Sostenibilidad y Diseño del Convenio Universidad de Palermo-Universidad de Salamanca que tiene ocho cuadernos de investigación publicados de libre acceso.
Co-coordinadora del Comité Argentino de la Asociación de Expertos en Derecho de la Moda con sede en Madrid. Directora del Instituto de Derecho de la Moda del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal. Directora del Suplemento de Imagen y Derecho de la Moda de ElDial.com Embajadora LWYR en Argentina.
[2] Esta Universidad está rankeada dentro de las 30 mejores universidades del mundo y es la sexta en el ranking en Europa (ranking CWUR).