Por Susy Inés Bello Knoll[1]. Publicado en la Revista de Graduados de la Universidad Austral. NÚMERO 7. JUNIO 2019. IJ EDITORES.
Aristóteles, alrededor del siglo 344 antes de Cristo, afirmaba que el hombre es un animal político porque nace, se desarrolla y muere en una comunidad de seres humanos y, además, para su convivencia en armonía, establece reglas de conducta obligatorias que organizan la polis. Así, todo incumplimiento a lo establecido trae sanciones más o menos graves según la entidad de la falta y el daño infringido a otro o a la sociedad misma. Del mismo modo las prescripciones legales otorgan y reconocen derechos tanto a los individuos como a las comunidades.